La orientación vocacional en Argentina

Lic. Fernando Imbrioscia & Diego Siniuk

 

La orientación vocacional en Argentina : el proyecto de investigación (síntesis)

En la Universidad Nacional de Luján, Argentina, la cátedra Taller I: orientación educacional y vocacional del Departamento de Educación, se encuentra desarrollando un estudio que tiene como objetivo conocer los servicios de orientación ofrecidos a los jóvenes por el sistema de educación secundaria. Este estudio, enmarcado en una investigación a nivel nacional desarrollada por AOUNAR (Asociación de Orientadores de Universidades Nacionales de la República Argentina), crea la primera base de datos sobre la prestación de servicios de orientación en Argentina, información primordial para elaborar políticas públicas adecuadas en este dominio y mejorar la calidad y accesibilidad de los servicios. Los datos se han obtenido mediante la administración de un cuestionario, conformado por preguntas procedentes de numerosas fuentes (otras encuestas utilizadas en Canadá, el Reino Unido y USA; comunicaciones de educadores, etc.), ajustado en alguno de sus ítems, en relación a la modalidad de la orientación en nuestro país. El cuestionario trata de cubrir todos los dominios pertinentes de la intervención en orientación vocacional y ocupacional: características y problemas de la población que se atiende, características de la institución donde se desempeñan los orientadores, tareas de los orientadores, formación, recursos materiales, relaciones con los centros de empleo, problemas que se presentan, resultados, obstáculos, instrumentos de la orientación, evaluación, supervisión, calidad del servicio y promoción. Permite abarcar gran número de casos geográficamente dispersos con una apreciable economía de medios, y por ello nos resultó la metodología más adecuada para acceder a la fuente principal de datos de la investigación. Este cuestionario está compuesto por 66 items, y dividido en 8 secciones, se ajusta al formato de cuestionario anónimo con el objeto de favorecer la libertad y sinceridad en la expresión de los encuestados.

Los resultados obtenidos permitiran: a) Conocer las características de los servicios de orientación que se brindan en los establecimientos de educación; b) Relevar las necesidades en materias de orientación de la población que asiste a los establecimientos educativos, a los fines del diseño de programas específicos para su abordaje; c) Conocer cómo se distribuye la demanda del servicio y describir las características profesionales y de formación de los orientadores; d) Describir las áreas donde se desarrolla la orientación vocacional; e) Indagar sobre los recursos (económicos, materiales, etc.) con que cuentan los orientadores para realizar su tarea, a fin de poder recomendar acciones y medidas tendientes al mejoramiento de la calidad de los insumos de los mismos; f) mejorar el diseño de programas de formación y actualización de recursos humanos, posibilitando estudios comparativos con otros países.

 

La muestra:

Entre los meses de marzo – julio del 2000, se administró el cuestionario a una muestra aleatoria por conglomerado. La muestra abarcó el 20% del listado total de escuelas públicas de nivel medio de los distritos escolares Luján, Merlo, Moreno, Morón e Ituzaingó, comprendiendo un total de 23 escuelas medias elegidas mediante el método de azar sistemático. La zona de referencia es predominantemente suburbana y rural, en la provincia de Buenos Aires. Esta provincia posee unos nueve millones de habitantes, que representan el 30% del total de la población del país. Como referencia, la localidad de Luján, la más distante, se encuentra a 75 km. del centro de la Ciudad de Buenos Aires, y Morón, la más cercana, a 25 km. La muestra abarca así una extensión lineal de 50 km. de zona suburbana.

 

Datos preliminares:

De los primeros datos obtenidos, procesadas las frecuencias del 80% del total de la muestra, surgen entre los más significativos los siguientes:

 

La orientación de los jóvenes en Argentina, si bien se encuentra mencionada en el texto de la ley Federal de Educación como un derecho irrenunciable, sus finalidades no han sido determinadas por los organismos centrales de educación. En la escuela media, las finalidades asignadas a la orientación se vinculan más con los objetivos y políticas de cada institución educativa que con una política de orientación de los organismos centrales de educación. Los orientadores manifiestan la presencia de políticas o normas sobre orientación en sus instituciones en un 74% de los casos, y al mismo tiempo indican que sus directores y superiores comprenden la importancia del rol de la orientación (74%).

Al tratarse de políticas de orientación de las escuelas mismas, y no contando con un presupuesto específico asignado por los organismos centrales, las actividades de orientación sufren las consecuencias en la práctica misma: sólo el 27% de las instituciones han otorgado espacios adecuados para la práctica de la orientación, y el 30% de las escuelas no tienen en su plantel profesionales asignados a su práctica. Los recursos de personal dedicado a orientación y el presupuesto destinado a materiales e instrumentos, no cambiaron en los dos últimos años en el 70% de los casos, y más radical aún, el 46% de los orientadores opinan que la orientación no tiene un presupuesto específico asignado por la escuela. Sólo el 13% vió aumentar su presupuesto para orientación. El 48% de los orientadores no reciben ingresos por sus tareas en orientación. El 52% restante, percibe $500.- en promedio por quince horas semanales de trabajo.

 

Perfil :

Se observa un predominio de los orientadores de sexo femenino. El 43, 5 % tiene entre 25 y 44 años. El 91 % realiza sus actividades de orientación en instituciones educativas de nivel medio, destacándose que un importante porcentaje se desempeña desde cinco años o menos en cargos desde los que realiza orientación. El personal asignado exclusivamente para la implementación de actividades de orientación representa el 39% del total. Los restantes (61%) alternan las intervenciones en orientación con las de su función principal (directivos, profesores, asesores pedagógicos).

Funciones:

Los orientadores dedican la mayor parte del tiempo a la ejecución de tareas de orientación propiamente dicha, siendo bajo el tiempo dedicado a las tareas administrativas que implica el trabajo en orientación. Las tareas de orientación se distribuyen por orden de importancia entre: 1- la orientación personal, 2- la orientación escolar, y 3- la orientación profesional.

Las tareas de asesoramiento se distribuyen por orden de importancia entre: 1- elección de estudio y trabajo, 2- mejoramiento de las competencias y 3- desarrollo de un plan de acción para la carrera. Los orientadores tienen una participación activa en la gestión e implementación de programas (82,6%), y no tanto en la administrativa (inscripción de consultantes (17%), preparar informes (4%), o la recomendación del destino de los gastos (4%). El 70% de los orientadores busca documentación sobre los programas y los servicios que necesitan los consultantes. El 35% de los orientadores está vinculado a organismos del área de trabajo y empleo, y reciben información regularmente vinculada al tema. El 61% de los orientadores informan sobre educación, formación y empleos.

 

Instrumentos:

Entre los instrumentos utilizados por los orientadores, se destacan las clasificaciones descriptivas de profesiones, las listas de empleos vacantes en bolsas de trabajo, previsiones del mercado de mano de obra, e índices de programas de institutos y universidades de Argentina. Los sistemas informatizados son utilizados por el 25%, los test de aptitudes por el 21,7%, los test de intereses por el 12%, y los test de personalidad por el 8,7%.

Formación:

Se observa entre los orientadores que su nivel de formación es diferente. Respecto del nivel de estudios de los orientadores, el 61% posee título terciario, el 35% título universitario, y el 4% restante posee ambos títulos.

Entre los principales campos sobre los que los orientadores han recibido formación, se destacan por orden de importancia los de 1- competencias básicas en entrevistas, 2- orientación en grupos, 3- información sobre las carreras y las profesiones y 4- orientación profesional. Señalan que en el último año el 40% realizó cursos o talleres de formación con un promedio de 35 horas cursadas. Consideran que los Ministerios de Educación deberían ser responsables de la prestación de los programas de formación para orientadores, por sobre las asociaciones profesionales de orientación, los empleadores, las universidades y los profesorados, y señalan que son las universidades las que proponen actualmente formación en orientación en mayor grado. El 48% de los orientadores asisten a jornadas o congresos.

Entre las técnicas sobre la que consideran necesitar información, se destacan por orden de importancia 1- las capacidades de trabajo de personas discapacitadas, 2- la búsqueda de empleo, 3- condiciones laborales de las profesiones, 4- descripciones de las profesiones y 5- exigencias de actividad física de las profesiones.

 

Perfil de la población atendida y modalidad de atención:

Las prácticas de orientación en la escuela media están dirigidas a la población de la escuela, a los alumnos y a sus familias, no accediendo a estas actividades otros grupos etareos de la comunidad (niños, adultos y ancianos). La modalidad de atención es grupal en el 39% de los casos, individual en el 17% de los casos, y mixta en el 44% restante. El principal agente de derivación de los consultantes son los profesores y los directivos de las instituciones educativas. Los métodos para la difusión de las actividades más utilizados por los orientadores son los afiches, carteleras comunitarias, contacto directo y anuncios en las clases de los docentes. Los servicios de orientación se ofrecen a pedido de los consultantes en la minoría de los casos (en el 26% de las actividades grupales instrumentadas y en el 4% de las consultas individuales), por lo que podemos observar que el enfoque de los servicios es claramente preventivo. Un importante porcentaje de los entrevistados señala que la prestación de sus servicios es sensible a la diversidad cultural (82%), reconoce las cuestiones sociales que puedan tener incidencia sobre los consultantes, y demuestra ausencia de prejuicios referidos al género, al vocabulario y a la apariencia personal.

Señalan que entre lo que los consultantes esperan obtener de la orientación y el asesoramiento, sobresalen el aumento de la propia autoestima para buscar un empleo, el esclarecimiento de los propios intereses, actitudes y aptitudes, información de las opciones de carrera, información acerca de los empleos posibles y la adquisición de competencias en la búsqueda de un empleo.

Problemas principales de orientación:

Los orientadores señalan que los problemas principales de orientación de los jóvenes son: la búsqueda de empleo, los problemas familiares y las toxicomanías. Como problemas subyacentes a la consulta sobre desarrollo de la carrera, señalan como más significativos los problemas familiares y los problemas personales.

Obstáculos: factores internos relativos a los orientados:

Los orientadores señalan que los factores relativos a los orientados que representan una dificultad adicional son: la falta de confianza en sí mismo, la idea de un potencial de éxito bajo, la idea de la falta de apoyo de los demás, y dificultades para cumplir con las tareas asignadas durante las actividades de orientación.

Obstáculos: factores externos relativos a los orientados:

Los orientadores señalan que los factores externos relativos a los orientados que representan una dificultad adicional, son el desempleo, los problemas económicos y las responsabilidades familiares.

Dificultades de los orientadores:

El 52% de los orientadores señalan que tiene demasiados consultantes para atenderlos convenientemente. Para solucionar el problema de la carga de trabajo, consideran que debe incorporarse más personal, revisar el tiempo dedicado a cada intervención grupal, optimizar la formación y los recursos para brindar la orientación y el asesoramiento que los consultantes necesitan, y flexibilizar los horarios de atención.

 

  1. Evaluación de los servicios de orientación:

Es de interés señalar que más del 80% de los orientadores no hace una evaluación sistemática de la orientación o el asesoramiento que ofrecen. Sin embargo el 35% de los orientadores consideran que al menos el 70% de la población que atiende ve satisfechas sus expectativas o sus objetivos ulteriores. De las diferentes modalidades de evaluación posibles se destaca fundamentalmente el seguimiento de casos como la utilizada con mayor frecuencia. Respecto de la calidad de los servicios de orientación o de asesoramiento que ofrecen los orientadores, el 74% afirma que su establecimiento hace todo lo posible para asegurar (por orden de importancia) 1- que sus servicios sean brindados a todos los estudiantes que lo soliciten, 2- que la información que brindan sea exacta, 3- que sus programas estén actualizados regularmente a fin de corresponder con las realidades del mercado de trabajo, y 4- que los materiales sean suficientes y modernos y estén disponibles para apoyar el esfuerzo de los consultantes.

Respecto de la calidad de la orientación que se ofrece, a juicio de los orientadores, la califican como buena en un 52% de los casos, regular en un 22% y mala sólo en un 8%. Además. el 57 % señala que la calidad de la orientación que se ofrece permaneció igual en el transcurso de los últimos dos años, mientras que sólo un 9% de los entrevistados considera que la misma empeoró y el restante 34% señala que mejoró. El 39% de los orientadores supervisa su trabajo.

 

Algunas reflexiones sobre la orientación, libertad y restricciones

Si bien el sistema educativo argentino no es restrictivo en lo que respecta a elecciones de carrera una vez finalizada la escuela media, siendo posible acceder a estudios en todas las áreas del conocimiento desde cualquier modalidad de titulación media, las restricciones sobrevienen por un marco socio-económico que determina fuertes limitaciones al acceso a un desarrollo de carrera profesional mediante la capacitación terciaria o universitaria. Asimismo, los jóvenes argentinos consideran la importancia de la formación universitaria básicamente como un medio para acrecentar las posibilidades de inserción laboral, lo que nos abre otra cuestión en relación a las libertades y restricciones: si el hombre se hubiera emancipado de las necesidades básicas, no nos encontraríamos con planteos de carrera basados en un discurso de subsistencia. Si los jóvenes argentinos en la actualidad se encuentran "condenados" a formarse para sobrevivir, no tienen vida ética, no tienen en realidad posibilidades de elección, no tienen libertad. Un marco sumamente restrictivo parece imponer la idea de que es imposible vivir bien, que dos manos no pueden producir más de lo que consume una boca. Los jóvenes parecen estar aceptando como naturales las condiciones de vida que supone la reproducción de la mano de obra.

En los datos preliminares obtenidos puede observarse que la orientación en Argentina se enfrenta a una compleja trama de obstáculos. Como ya se señaló, a la ausencia de políticas en el área por parte de los organismos centrales de educación, se agrega una política económica que denomina "gasto" a la inversión en educación, y retira permanentemente fondos de las ya escasas partidas asignadas, alegando que ello va en pos de lograr una supuesta recuperación de la Nación. Es por lo tanto muy probable que el desarrollo de programas de orientación seguirá siendo sostenido más por el esfuerzo e interés de los docentes, directivos e instituciones, que la consideran un área de primordial desarrollo dentro de las prácticas educativas, que por la presencia de políticas de los organismos centrales tanto nacionales como provinciales.

La orientación vocacional es una práctica psico-educativa que se desarrolla y toma fuerza en un momento histórico-político-económico determinado. La verdadera habilidad de los orientadores en la institución escolar tiene aplicación posible en las modalidades en que utilizan su "micropoder" (Foucault), para interpretar la norma en la dirección de la autonomía y la libertad de los sujetos. De lo que se trata en orientación y en la educación en general, es precisamente que el otro tenga un destino que pueda decidir. Donde el orientador caratula, violenta futuros e impone derroteros: la carátula es la condena, la carátula es el nombre de la condena. La escuela y dentro de ella la totalidad de las prácticas educativas, tienen esa oportunidad de ir más allá de las carátulas y más acá de las personas.

 

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Última modificación: 13 de Abril de 2004